"Hay gente que con solo decir una palabra
RECOPILACIÓN DE POEMAS
lunes, 25 de noviembre de 2024
HAY GENTE...
viernes, 28 de mayo de 2021
ROMANCE DE LA VENGANZA
Cazador alto y tan bello
como en la tierra no hay dos,
se fue de caza una tarde
por los montes del Señor.
-
Seguro llevaba el paso,
listo el plomo, repicando
el corazón, la cabeza
erguida y dulce la voz.
-
Bajo el oro de la tarde
tanto el cazador cazó
que finas lágrimas rojas
se puso a llorar el sol.
-
Cuando volvía cantando
suavemente a media voz,
desde un árbol enroscada
una serpiente lo vió.
-
Iba a vengar a las aves,
más tremendo el cazador,
con hoja de firme acero
la cabeza le cortó.
-
Pero aguardándolo estaba
a muy pocos pasos yo....
lo até con mi cabellera
y dominé su furor.
-
Ya maniatado le dije:
pájaros matasteis vos
y voy a tomar venganza
ahora que mío sos.
-
Más no lo maté con armas,
le di una muerte peor:
lo besé tan dulcemente
que le partí el corazón!
ENVÍO:
Cazador, si vas de caza
por los montes del Señor,
teme que pájaron venguen
hondas heridas de amor.
Alfonsina Storni
sábado, 12 de octubre de 2019
LA FLORISTA
En el café lloraban los violines
entre un cascabeleo de cristales.
- ¿Flores señor? Hay rosas y jazmines...
musitaron dos labios musicales.
Hubo en la voz tan íntima dulzura
suavizadora del ofrecimiento,
que alcé mi vista hacia la criatura
desde la ausencia de mi pensamiento.
Era una niña blanca, bella y fina
y anémica, como una colombina
de labios rojos y óvalo amarillo.
Y al ofrecerme el precio de su cena,
se fugaron las rosas del cestillo
hacia sus dos mejillas de azucenas.
Rafael Alberto Arrieta
miércoles, 24 de octubre de 2018
LAS ROSAS
Cuando mueran las rosas, cuando mueran,
En una tarde gris, tarde de frío, Entre mis manos temblarán sus pétalos Y poco a poco moriré de hastío. Cuando mueran las rosas, no habrá sol, Una neblina cubrirá el jardín Y flotará sobre las cosas todas La dulce nebulosa del esplín. Cuando mueran las rosas, cuando mueran, Mi alma se hará de hilachas de cristal, Y temblará en mi pecho la agonía De un beso rojo que me fue fatal. Cuando mueran las rosas, en mis dedos Me invadirá el horror del infinito Y posará en mis fibras desoladas El soplo extraño de un sangriento mito. Cuando mueran las rosas, cuando mueran, Ven a verme morir a mí también; Las rosas son mis gratas compañeras, Las rosas blancas y las rosas té. Amo las rosas pálidas, las suaves Rosas sagradas de la eucaristía, Las rosas blancas como para altares En el mes de María. Amo las rosas que parecen manos De alguna amada que sabemos muerta, Como un jazmín de pétalos nevados, Como una boca para siempre yerta. Amo las rosas con matiz de aurora, Como mejillas pálidas de un niño, Las rosas destrozadas por las manos Cuando las manos tiemblan de cariño. Amo las rosas rojas como un beso, Que manó sangre entre los dientes fieros, En cuyo espasmo se perdió una vida Y palpitó una racha de pamperos. Amo las rosas como herida abierta Sobre las carnes, con puñal de amores, Las rosas rojas que parecen gritos, Tragedia misma de las mismas flores. ¡Oh! Quién me diera ser cada corola Para darme en perfumes a tus labios, Y en perfume llegarme hasta tu sangre Y allí dormirme sin dolor ni agravios. Cuando mueran mis rosas, las del alma Bésame las pestañas temblorosas Y ponme en los cabellos y en las sienes, Una corona pálida de rosas. De: Alfonsina Storni |
jueves, 11 de octubre de 2018
NO TE RINDAS
de alcanzar y comenzar de nuevo,
aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,
liberar el lastre, retomar el vuelo.
continuar el viaje,
perseguir tus sueños,
destrabar el tiempo,
correr los escombros y destapar el cielo.
aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,
porque lo has querido y porque te quiero.
porque no hay heridas que no cure el tiempo,
abrir las puertas quitar los cerrojos,
abandonar las murallas que te protegieron.
recuperar la risa, ensayar el canto,
bajar la guardia y extender las manos,
desplegar las alas e intentar de nuevo,
celebrar la vida y retomar los cielos,
aunque el frio queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se ponga y se calle el viento,
aun hay fuego en tu alma,
aun hay vida en tus sueños,
porque cada dia es un comienzo,
porque esta es la hora y el mejor momento,
porque no estas sola,
porque yo te quiero.
miércoles, 16 de septiembre de 2015
NOCTURNO IV
Así estás todavía de pie bajo la lluvia,
bajo la clara lluvia de una noche de invierno.
De pie bajo la lluvia me llega tu sonrisa,
de pie bajo la lluvia te encuentra mi recuerdo.
Siempre he de recordarte de pie bajo la lluvia,
con un polvo de estrellas muriendo en tus cabellos
y tu voz que nacía del fondo de tus ojos
y tus manos cansadas que se iban en el viento
y aquel cielo de plomo y el rumor de los árboles
y hasta la hoja aquella que te cayó en el seno
y el rocío nocturno dormido en tus pestañas
engarzando diamantes en tu vestido negro.
Así estás todavía lejanamente cerca
desde tu lejanía de sombra y de silencio.
Mi corazón te llama de pie bajo la lluvia,
de pie bajo la lluvia te acercas en el sueño.
La vida es tan pequeña que cabe en una noche.
Quizá fue que en la sombra me encontré con tu beso
y por eso me envuelve, de pie bajo la lluvia,
el sabor de tu boca y el olor de tu cuerpo.
Sí, me has dejado triste porque pienso que acaso
ya no estarás conmigo cuando llueva de nuevo.
Y no he de verte entonces de pie bajo la lluvia
con las manos temblando de frío y de deseo.
Pero aunque habrá otras noches cargadas de perfumes
y otras mujeres, y otras, a lo largo del tiempo,
siempre he de recordarte de pie bajo la lluvia,
bajo la lluvia clara de una noche de invierno....
José Ángel Buesa
lunes, 14 de septiembre de 2015
EL REMATE
el sol fríe las chicharras, duerme un matungo azulejo,
algunos pollos con argaras están de picos abiertos,
por los charquitos de sombras hay unas guachas bebiendo,
por los caminos calientes cruza la siesta en su lerdo,
ojos azules de cardo curiosean desde lejos,
y asoman por las retamas, ojos azules de ceibo,todo es dulce de tan pobre..
Frente al rancho de tanteo que está
con los cuatro codos deshilachado de tiempo,
subasta un rematador las pilchas de un criollo viejo,
hay muchos interesados, son vecinos todos ellos,
muchachos que hasta hace poco le llamaban "el abuelo".
Recostao en el palenque los mira tristón el viejo,
han ido a comprar barato cosas que no tienen precio
y piensa con amargura, ya no da criollos el tiempo.
Qué vale este par de espuelas si las rodajas de fierro
son como dos lagrimones que llorasen por su dueño.
Con ellas salio a ganar hace ya muchos inviernos
la novia en un bagual blanco, la vida en un bagual negro.
Los mozos suben la oferta, doy 10, 15, 20 pesos,
disputan como caranchos el corazón del abuelo
que al escucharlos se pone rojo de vergüenza el cielo.
Son suyas las nazarenas, dice a uno el martillero,
le han vendido las lloronas, hoy por desgracia hoy tan luego,
que en el palenque la vida le ato su bagual mas negro
y piensa con amargura, ya no da criollos el tiempo..
Sacan a la venta un poncho, donde garúan los flecos,
para mojarle la cara al que se lo lleve puesto,
tiene la boca zurcida, y lo gasto tanto el tiempo
que a tras luz del calamaco se ve la historia del dueño.
Guampas chuzas y facones lo acribaron de agujeros,
pero su filosofía siempre le puso remiendo,
de día con un celeste, de noche con un lucero…
Yo pago por esa pilcha tuita la plata que tengo,
subo a una onza la oferta, si no hay quien de mas lo quemo.
Entonces cae el martillo en lo mas duro del silencio,
un mozo se llevo el poncho y allí cerca el pobre viejo
esta temblando de frío en una tarde de enero
y piensa con amargura, ya no da criollos el tiempo.
Así perdió en la bajada lo que gano en el repecho,
una a una las ovejas, pilcha por pilcha el apero,
quisiera salvar del lote su mancarrón azulejo,
pa´ que lo agarre la noche en un caballo estrellero,
no tiene mas que uno, y ese, se lo quema el martillero.
Allí termino el remate, cobro la cuenta el pulpero,
¡ aura si! Al verlo tan amargao tan desecho,
todos los rumbos arrollan los lazos de los senderos,
y son cuatro pialadores los que están esperando al viejo,
en cuanto quiera salir, le van a dar contra el suelo…
Entonces aquellos mozos se acercan pa´ defenderlo,
y el mas ladino le dice entre temblón y risueño,
todos compramos sus pilchas, pa´ salvárselas abuelo,
aquí tiene sus espuelas, aquí tiene su azulejo,
Otro le trae en los brazos, igual que un niño el apero,
otro le entibia las manos con aquel poncho de flecos,
y otro que no compro nada, le estampa en la frente un beso…
Porque sigue dando criollos, muy lindos criollos el tiempo…
Yamandú Rodriguez