domingo, 31 de mayo de 2015

SABÍA QUE IBA A TI

Sabía que iba a tí, no que te encontraría.
La tarde era un camino rumbo hacia todas partes,
y yo andaba por él como un niño perdido.
En la noche era un solo llamarte y no encontrarte.

Oyó el cielo mi grito? Oyó tu nombre el cielo?
Tu nombre no pasaba de un arrullo de tórtola.
El grito que nacía de mis siete puñales
se movía en mis labios y quedaba en la sombra.

La noche era un camino rumbo hacia todas partes.
Yo, por suerte, llevaba la lámpara encendida.
Me picaron los ojos dos silbos de calandria
y te encontré en mis lágrimas para toda la vida.

Gaspar Benavento




GENTE


Hay gente que con solo decir una palabra 
Enciende la ilusión y los rosales; 
Que con solo sonreír entre los ojos 
Nos invita a viajar por otras zonas, 
Nos hace recorrer toda la magia. 

 Hay gente que con solo dar la mano 
Rompe la soledad, pone la mesa, 
Sirve el puchero, coloca las guirnaldas, 
Que con solo empuñar una guitarra 
Hace una sinfonía de entrecasa. 

 Hay gente que con solo abrir la boca 
Llega a todos los límites del alma, 
Alimenta una flor, inventa sueños, 
Hace cantar el vino en las tinajas 
Y se queda después, como si nada. 

 Y uno se va de novio con la vida 
Desterrando una muerte solitaria 
Pues sabe que a la vuelta de la esquina 
Hay gente que es así, tan necesaria.

Hamlet Lima Quintana