ROMANCE DE LA VENGANZA
Cazador alto y tan bello
como en la tierra no hay dos,
se fue de caza una tarde
por los montes del Señor.
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Seguro llevaba el paso,
listo el plomo, repicando
el corazón, la cabeza
erguida y dulce la voz.
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Bajo el oro de la tarde
tanto el cazador cazó
que finas lágrimas rojas
se puso a llorar el sol.
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Cuando volvía cantando
suavemente a media voz,
desde un árbol enroscada
una serpiente lo vió.
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Iba a vengar a las aves,
más tremendo el cazador,
con hoja de firme acero
la cabeza le cortó.
-
Pero aguardándolo estaba
a muy pocos pasos yo....
lo até con mi cabellera
y dominé su furor.
-
Ya maniatado le dije:
pájaros matasteis vos
y voy a tomar venganza
ahora que mío sos.
-
Más no lo maté con armas,
le di una muerte peor:
lo besé tan dulcemente
que le partí el corazón!
ENVÍO:
Cazador, si vas de caza
por los montes del Señor,
teme que pájaron venguen
hondas heridas de amor.
Alfonsina Storni